"¡No te olvides, mamá!"

Ser mamá es la chamba más maravillosa del mundo, pero también la más agotadora. Cuando te conviertes en madre definitivamente tus prioridades cambian. El primer y último pensamiento del día son tus hijos y es completamente normal, sobretodo cuando son pequeñitos y demandan más tiempo o en mi caso cuando son tres esponjoncitas pidiendo atención a la vez.

Empieza el día y hay mil cosas por hacer, entre el desayuno, el nido o el colegio, la casa, el almuerzo, la chamba o pendientes del negocio, el blog, en fin, tantas cosas que las mamis de hoy queremos hacer al mismo tiempo, y muchas veces en nuestra lista de pendientes de la semana, somos nosotras las que nos encontramos al final.

Se escucha a menudo la frase “no hay tiempo para nada”, ni siquiera para nosotras. ¡GROSO ERROR! No es cliché esa frase que dice que primero tienes que estar bien tú para poder darle tu mejor versión a lo demás. Esta frase no es egoísta, al contrario, si tú no te sientes bien por dentro y por fuera, ¿cómo esperas transmitir tranquilidad? Lo más importante ¿cómo vas a empoderar y motivar a otros, sobretodo a tus hijos si ni tú te lo crees? 

Lo más sano que puedes hacer es dedicarte un tiempo durante la semana. Puedes hacer tu deporte favorito, ir cine con tus amigas, ir de shopping, comer con tu pareja, caminar, escuchar tu música favorita, bailar frente al espejo, lo que seaaa, pero dedícate un tiempo solo para ti. Otro consejito que te puedo dar: levántate unos minutos antes que todos en casa para alistarte, ponerte linda, hacerte un café o un buen desayuno que te de la energía suficiente para empezar bien el día. Vas a ver que ese pequeño cambio, te hará sentir fresca y renovada en la mañana.

Katya Trelles